Concepción Arenal. Poemas

Arenal Concepción.

La pera verde y podrida

 

Iba un día con su abuelo

paseando un colegial

y debajo de un peral

halló una pera en el suelo.

Mírala, cógela, muerde;

mas presto arroja el bocado,

que muy podrida de un lado

estaba y del otro verde.

Abuelo, ¿cómo será

decía el chico escupiendo,

que esta pera que estoy viendo

podrida, aunque verde, está?

El anciano con dulzura

dijo: vínole ese mal

por caerse del peral

sin que estuviera madura.

 

Lo propio sucede al necio

que, estando en la adolescencia,

desatiende la prudencia

de sus padres con desprecio;

al que en sí propio confía

como en recurso fecundo

e ignorando lo que es mundo

engólfase en él sin guía.

Quien así intenta negar

la veneración debida

en el campo de la vida

se pudre sin madurar.

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