Samaniego. La cigarra y la hormiga

El carácter didáctico de la literatura del siglo XVIII se muestra sobre todo en la obra de este autor y en la de Tomás de Iriarte. Aquí tienen una fábula clásica sobre la que reflexionar.

Bartolomé Argensola. A una mujer que se afeitaba…

En este poema nos encontramos varios rasgos barrocos: en primer lugar el tema de los afeites (maquillaje de la época); además aparece otro tema clásico que es lo engañoso de la naturaleza que no se nos muestra como es en realidad. El primero de los temas fue tratado también por Quevedo en tono jocoso; el segundo fue tratado a su vez por Calderón.

Góngora. Buena orina y buen color

Este poema es una composición humorística que hace referencia a la importancia de la orina y el buen color en la salud, en tono de burla y sarcasmo hacia los médicos de la época. El poema es una sátira que critica la forma en que algunos médicos evaluaban la salud en el pasado, enfocándose en la orina y su color; añade también comentarios irónicos sobre las prácticas médicas de la época.

Góngora. Suspiros tristes, lágrimas cansadas

El amor no correspondido es el tema de este poema de Góngora. Un hombre se deshace en lágrimas y no alberga ninguna esperanza. Fíjense en el verso 12 porque Blas de Otero utilizó el sintagma “Ángel fieramente humano” para titular su libro publicado en 1950.

Miguel Hernández. Por tu pie, la blancura más bailable,

Esta mujer de nardo y nácar que también describe Miguel Hernández tiene su antecedente en el poema “De pura honestidad…” de Góngora. La influencia de este autor en Miguel Hernández es incuestionable como dejó claro en “Perito en lunas”. Góngora es, sin duda, uno de los pilares de la obra del autor alicantino.

Anónimo. El conde Olinos

Otro romance del que existen más de 75 versiones. Aunque es narrativo incorpora muchos elementos fantásticos que han hecho de él uno de los más conocidos y difundidos geográficamente.

Garcilaso. Soneto XXXVII

Un soneto en torno al mal de ausencia enfocado desde una original perspectiva basada en la comparación del autor con un perro que no es capaz de localizar a su amo

Garcilaso. Soneto I

Este poema se entronca en una tradición, que luego continuará Lope, en la que el autor se plantea desde el presente los pasos que le han llevado al lugar en que se encuentra. Es el primero de los sonetos del autor y parece hecho desde la perspectiva de un anciano. Es sin duda un inicial ejercicio literario.

Dámaso Alonso. Insomnio.

Este poema expresa la angustia existencial del ser humano como la siente el poeta en el contexto de la inmediata postguerra española. Inaugura lo que se dio en llamar “poesía desarraigada” y en él encontramos todas las características novedosas del libro: empleo del versículo, lenguaje coloquial y cotidiano y un vocabulario que insiste en lo desolador y lo amargo de la existencia a través de varios campos semánticos. Vemos también distintos paralelismos y repeticiones que le dan al poema un ritmo obsesivo que termina con el enfrentamiento directo con Dios en el último verso.